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Márquez-Vásquez IV:
 
¿Para qué otra pelea?
 
Por Víctor Sepúlveda Aguilar
 
 
La expectativa era mucha y no era para menos…
 
Rafael Márquez e Israel Vásquez se enfrentaron por cuarta ocasión el sábado pasado en Los Angeles, California en un combate sumamente esperado y que naturalmente había despertado muchísimo interés dado lo acontecido en los tres primeros combates.
 
Pero había un detalle que quizá muchos de los aficionados al boxeo no tomaron en cuenta:
 
Las cejas de Vásquez,
 
En sus últimas peleas hemos sido testigos cómo ha terminado el rostro del oriundo de Azcapotzalco y si tomamos en cuenta los últimos tres enfrentamientos ante Márquez era natural y hasta evidente que ese quizá sería el camino a la victoria para su rival.
 
Y efectivamente, lo fue.
 
Sometido a tres cirugías por desprendimiento de retina y con la piel del rostro ya muy dañada por el fragor del boxeo, Israel Vásquez fue derrotado por nocaut técnico en el tercer episodio no tanto por la superioridad de su contrincante sino por el espantoso corte en su ceja izquierda.
 
De hecho, esa fue la razón por la cual Vásquez cayó a la lona en el segundo round. La sangre no le permitía la visibilidad que se requiere y hasta podríamos decir que aprovechó un golpe recibido por Márquez para caer al piso y en el conteo limpiar su rostro con el guante. Sin embargo, ya para el tercero el corte se agrandó y si sumamos un cabezazo accidental que ahora le abrió la ceja derecha pues ya el problema era y fue mayor y ahora sí debió detenerse el combate.
 
Las cejas lo traicionaron… pero eso no debe quitarle méritos a un Rafael Márquez que en esta ocasión estrenó esquina en la persona de Daniel Zaragoza. El hermano menor de Juan Manuel Márquez  lució fuerte y bien preparado y fueron sus golpes los que le abrieron el camino hacia la victoria ante el apodado “Científico”. Cuando se percató del daño que ocasionó en las cejas de su rival no cesó en su golpeo en dichas zonas y terminó por agrandar los cortes para finalmente obtener la victoria.
 
Sin embargo, fuera del desenlace del combate y del futuro de ambos boxeadores, una pregunta seguramente rondará en la mente de los aficionados al boxeo si consideramos que Israel Vásquez ya hasta está hablando de una quinta pelea con Rafael Márquez: ¿De verdad será necesario que se encierren en un ring por quinta vez?
 
Ciertamente el boxeador se debe a la afición y a lo que los promotores decidan. El prestigio boxístico y desde luego el dinero juegan un papel indispensable en sus aspiraciones. Sabemos que el boxeo también es un negocio y que ningún peleador peleará gratis pero… ¿porqué insistir en lo mismo y en un quinto combate? ¿Porqué no aprovechar el prestigio ambos peleadores y buscar horizontes diferentes como la unificación de títulos y subir de peso para adjudicarse otros cetros y cobrar aún más?
 
El “Magnífico” tiene 32 años y problemas serios en cejas. Márquez ya tiene 35 y desde luego ya no es un jovencito. Que aprovechen el último jalón del pugilismo para un retiro económico digno.