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Julio César Chávez Jr.:
 
La mano de Roach
 
Por Víctor Sepúlveda Aguilar
 
Desde su debut en el boxeo profesional, la carrera de Julio César Chávez Jr. ha estado rodeada de polémica y controversia. Ser hijo del más grande boxeador mexicano de todos los tiempos por supuesto le abrió el camino y las oportunidades que a cualquier otro naturalmente le habría costado un  mayor trabajo.
 
Pero habría que demostrarlo.
 
Sin haberse fogueado como peleador amateur y bajo la tutela de los hermanos de su padre, Chávez Jr. inició su carrera en el pugilismo bajo un extraordinario apoyo de promotores, entrenadores, aficionados y desde luego su progenitor y fue entonces que, ganando la mayoría de sus combates por la vía del nocaut, no faltó quien lo comparara con el llamado César del Boxeo en un acto verdaderamente fuera de la realidad.
 
Ganaba, convencía y mostraba buenos recursos. Pero la situación empezó a cambiar cuando lo empezaron a programar a 10 rounds…Lucía bien en los primeros 5 o 6 capítulos pero en los últimos episodios siempre le faltaba “gasolina” y empezaron a darse victorias polémicas y con fallos de los jueces no acorde a lo que sucedía en el ring.
 
Era evidente que su preparación no era la adecuada. La condición física era reprobable y empezó a recibir golpes de más que, si no es por su juventud, quizá no permaneciera aún invicto en el boxeo. Basta recordar aquel combate contra el experimentado  Matt Vanda en la que terminó “práctica, boxística y físicamente muerto” y aún así justificó su mala preparación diciendo que había estado enfermo.
 
De hecho, y como resultado de otra mala preparación en su último combate ante Tror Rowland en noviembre pasado, Chávez Jr. debió ingerir una sustancia diurética para bajar de peso y eso trajo consigo la anulación de su victoria y una suspensión de 6 meses por dar positivo aunado a una multa de 10 mil dólares.
 
Pese a ello, aún permanece invicto en más de 40 peleas y como virtual retador al título mundial superwelter o medio del CMB (Consejo Mundial de Boxeo)…y bajo estas circunstancias, su padre Julio César Chávez Sr. realizó un movimiento que quizá se convierta en el punto de lanza de una carrera boxística que se tambaleaba y que estaba perdiendo credibilidad: Contrató al respetado y estelar Freddie Roach, si, el mismo que entrena y asesora a Manny Pacquiao.
 
¿La prueba?
 
El pasado fin de semana, ya bajo la batuta de Roach, el hijo de Chávez se enfrentó al irlandés John  Duddy, un duro peleador con marca de 29-1 y 18 nocauts, en San Antonio, Texas, y quien nunca en su carrera ha sido derribado y cuya única derrota había sido por una polémica decisión dividida.
 
¿El resultado?
 
En un combate por el título de plata de peso medio del CMB (es decir, a 12 rounds), Julio César Chávez Jr. lució una impecable condición física y terminó por vapulear al irlandés a quien derrotó en una clarísima decisión unánime.
 
Simplemente el vástago del César del Boxeo fue sometido a un intenso entrenamiento por parte de Roach y todavía hasta la última campanada de los 12 episodios lució fuerte y si no es por la preparación y valentía de su rival seguramente habría ganado por la vía del nocaut.
 
Pero lo realmente importante es el cambio radical con respecto a su condición física, tan duramente criticada durante su carrera. El profesionalismo y dedicación de Roach dieron resultado evidente ante la alcahuetería que los hermanos de Julio César Chávez le habían sembrado a su sobrino que ahora se habla que podría enfrentar al puertorriqueño Miguel Cotto en los próximos meses.
 
La mano boxística de Rouch (que por cierto sufre el Mal de Parkinson) está en los puños de Julio César Chávez Jr. Habrá que esperar desde luego mayores avances conforme pase el tiempo.