Foto: Facebook / Liga MX
La ida de la Gran Final del futbol mexicano dejó una sensación agridulce. Cruz Azul y Pumas firmaron un empate sin goles (0-0) que traslada toda la tensión dramática al próximo domingo en el Estadio Olímpico Universitario. Fue un partido de un solo lado en la propuesta, donde La Máquina quiso pero no pudo, y Universidad prefirió no arriesgar.
El muro tico silencia al Azul
Si el marcador no se movió, fue gracias a un nombre propio: Keylor Navas. El guardameta costarricense firmó una actuación soberbia, convirtiéndose en el héroe de Pumas al repeler cada uno de los embates de un Cruz Azul volcado al frente. Los pupilos de Joel Huiqui mantuvieron el once de gala y la postura ofensiva que los guio en la Liguilla, pero carecieron de la contundencia necesaria para batir al tico.
Estrategia y dosificación felina
Por su parte, el planteamiento de Efraín Juárez sorprendió desde la alineación. Consciente del desgaste físico de su plantel, el estratega de Pumas dejó en la banca a Adalberto "Coco" Carrasquilla para darle minutos a Santiago Trigos. La apuesta de la UNAM fue clara: jugar a no perder, mantener el orden defensivo y evitar las dolorosas desventajas que sufrieron en las idas contra América y Pachuca.
El plan auriazul funcionó en las cifras, aunque dejó una sensación de deuda en el espectáculo, confiando plenamente en el peso de la localía para la Vuelta.
Cita con la historia el domingo
Nada que reprocharle a una escuadra celeste que lo buscó los 90 minutos. Ahora, el camino hacia la ansiada "Décima" obliga a Cruz Azul a ganar en un terreno que conoce a la perfección y donde administrativamente se mantuvo invicto este año.
La moneda está en el aire. El domingo en Ciudad Universitaria no habrá espacio para las especulaciones: será matar o morir, el camino directo hacia la gloria o el purgatorio.